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EL MOTOR DE NUESTRO
ORGANISMO NECESITA EJERCICIO, FIBRA Y ALIMENTOS BAJOS EN GRASA SATURADA
Y EN COLESTEROL. UNA DIETA SANA EVITA LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES,
LOS ATAQUES CEREBROVASCULARES Y LAS ALTERACIONES EN LAS ARTERIAS
PERIFÉRICAS. RECUERDE: LO MÁS IMPORTANTE NO ES LA CANTIDAD DE GRASA QUE
COME, ES EL TIPO DE GRASA QUE CONSUME.

Indican las estadísticas que las enfermedades cardiovasculares son una
de las principales causas de enfermedad y muerte en todo el mundo.
Incluso, en conjunto, causan más muertes que la violencia. Esto dice
mucho sobre la importancia de cuidar nuestro corazón.
Las enfermedades cardiovasculares tienen una causa común: un proceso
llamado aterosclerosis, que es, básicamente, el taponamiento de las
arterias por unas placas llenas de colesterol y células de varios tipos.
Este proceso va progresando en todos los seres humanos a lo largo de la
vida, pero ciertos factores hacen que sea demasiado acelerado y que las
arterias se tapen completamente, originando serios problemas de salud.

A medida que la arteria se obstruye los órganos que reciben la sangre (a
través de esa arteria) se van quedando sin oxígeno y nutrientes. Un día
cualquiera, un coágulo tapa totalmente la arteria y es entonces cuando
aparece el infarto de corazón, el ataque cerebrovascular o un dolor
intenso en las piernas.
Las muertes, las cirugías y sus costos, las incapacidades y las
inhabilidades permanentes causadas por corazones enfermos han hecho que
la prioridad de la investigación médica sea encontrar mecanismos para
prevenir las enfermedades cardiovasculares o, al menos, retrasar al
máximo su aparición.

Los primeros hallazgos alentadores al respecto se hicieron hace unos 50
años, cuando se encontró que los principales determinantes de la
aparición de enfermedades cardiovasculares son la alimentación y la
actividad física, los cuales influyen más que los antecedentes
familiares, el género o la edad en el riesgo de presentarlas.
EL ETERNO DILEMA DE LAS GRASAS

Antes de entrar en detalle, es necesario recordar los tres tipos básicos
de grasa que existen:
• Saturadas. Presentes en alimentos de origen animal y en los aceites de
coco y palma.
• Monoinsaturadas. Predominan en los aceites vegetales de canola, oliva
y maní.
• Poliinsaturadas. Están en los aceites vegetales de canola, soya,
algodón, maíz y girasol, entre otros. Y dentro de estas grasas hay dos
tipos: Omega 3 y Omega 6.
En la relación "alimentación-enfermedades cardiovasculares", es
fundamental resaltar que lo más importante no es la cantidad de grasa
consumida, es el tipo de grasa que se consume.
En 1970, un estudio europeo llamado De los 7 países, demostró que la
frecuencia de enfermedades cardiovasculares estaba fuertemente asociada
a los patrones de alimentación de cada uno de los países europeos
estudiados. En esa época se creía que lo importante en la prevención de
enfermedades cardiovasculares era comer poca grasa. Sin embargo, se
encontró que en algunos países, especialmente Grecia y ciertas zonas de
Italia, el consumo de grasas era muy alto, pero la frecuencia de
enfermedades cardiovasculares era muy baja.
Al ahondar en el asunto, los investigadores determinaron que este
fenómeno se relacionaba con el tipo de grasa consumida: en aquellos
países se comían primordialmente grasas monoinsaturada y poliinsaturada,
a diferencia de otros lugares del mundo, como Estados Unidos, donde
predominan las grasas saturadas (de origen animal y aceite de coco y
palma).
Estas últimas aumentan dramáticamente el colesterol 'malo' (LDL), e
incrementan el riesgo cardiovascular. Por cada 5 por ciento adicional de
grasas saturadas en la dieta, el riesgo de presentar un infarto se
incrementa en 20 por ciento.
A LA HORA DE COMER
• Cuando consuma grasa, prefiera la de origen vegetal, en vez de grasa
de origen animal y saturada.
• Las grasas y aceites de origen vegetal no contienen colesterol,
mientras que las grasas y aceites de origen animal sí lo tienen.
Recuerde que el aumento de colesterol en la sangre y su depósito en las
arterias puede ser peligroso y producir endurecimiento de las paredes de
las arterias (arterioesclerosis).
• La clave para cuidar el corazón es evitar el consumo de grasas
saturadas y alimentos con colesterol
• No caliente el aceite a temperaturas altas ni lo use más de 2 o 3
veces, ya que se generan grasas trans, las cuales en exceso son nocivas
para la salud.
LAS GRASAS BUENAS...

A raíz de los hallazgos del estudio De los 7 países, se comenzaron a
buscar explicaciones acerca del porqué las grasas monoinsaturadas y
poliinsaturadas-Omega 3 reducen el riesgo de enfermedades
cardiovasculares. Hasta el momento se ha podido demostrar que:
• Disminuyen el colesterol 'malo', sin bajar el colesterol 'bueno' (HDL).
• Reducen las concentraciones de triglicéridos en la sangre. Los
triglicéridos son grasas diferentes al colesterol, que también aumentan
el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
• Hacen que el colesterol de la sangre se oxide menos. Por eso tienen
menos propensión a depositarse en las arterias y la aterosclerosis se
enlentece.
• Las grasas poliinsaturadas-Omega 3 hacen que la sangre sea menos
propensa a coagularse, y por tanto evitan el taponamiento total de las
arterias.
• Evitan que el corazón, en caso de un infarto, pierda el ritmo
(arritmias).
En consecuencia, las posibilidades de sobrevivir a un infarto son
mayores si se consumen grasas poliinsaturadas-Omega 3.
NO SE ALEJE DE LAS GRASAS

Diariamente incluimos alimentos de origen animal o vegetal en variedad
de preparaciones: al horno, cocinados o fritos; en cantidades diversas
como porciones individuales o platos únicos. Estas son algunas variables
determinantes para poder catalogar la alimentación de una persona como
balanceada y nutritiva.
Por muchos años, las grasas han formado parte de una alimentación
balanceada, con un 30 por ciento de aporte calórico; sin embargo, lo más
importante no es estar dentro de este rango, sino seleccionar la calidad
de la grasa. Recuerde que la evidencia científica demuestra una relación
entre la grasa saturada consumida y un aumento en los niveles de
colesterol en la sangre.
Así como el agua, los lácteos y las carnes, las grasas son un nutriente
indispensable que necesita el cuerpo humano para vivir. Éstas desempeñan
funciones importantes en el organismo, pues actúan como la principal
reserva de energía, son precursoras de hormonas sexuales femeninas y
masculinas, forman parte de la estructura de las células, protegen a los
órganos vitales y al cuerpo de lesiones y golpes, mantienen la
temperatura corporal y una piel saludable y contribuyen a la sensación
de saciedad debido a que toman más tiempo en digerirse.
OTRA VEZ... EL COLESTEROL

El colesterol es una grasa que circula por e! torrente sanguíneo y que
el organismo necesita para desempeñar ciertas funciones: es precursor de
la vitamina D, la cual ayuda a tener huesos fuertes y genera los
impulsos nerviosos y el movimiento de los músculos; adicionalmente
produce hormonas y forma parte de las membranas celulares.
El cuerpo humano lo obtiene de dos maneras: el que proviene de alimentos
de origen animal como carne, pollo, pescado, mantequilla, etcétera, y
el que el organismo produce internamente. Hay dos tipos de colesterol:
el 'bueno' (HDL), que retira el colesterol de las arterias haciendo que
no se acumule y lo lleva al hígado, donde es eliminado del cuerpo. Y el
'malo' (LDL), que se deposita en las paredes de las arterias generando
una placa dura y gruesa, obstruyendo la circulación y convirtiéndose en
un factor de riesgo para causar un ataque cardíaco o un accidente
cerebrovascular.
"Aquí entran en juego los triglicéridos, que son la forma como se
acumula la grasa en el organismo. Las personas con niveles altos de
triglicéridos suelen tener un bajo nivel de colesterol 'bueno' y un alto
nivel de colesterol 'malo' ", asegura la doctora Claudia Angarita, del
Centro Colombiano de Nutrición Integral.
Fuente :
Revista Nueva - Vanguardia
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organismo
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